DEAR AGENTE, GRACIAS!

Barañáin, lunes 16 de septiembre de 2013, 01:15 horas.

Carta dirigida al agente, miembro de la Policía Municipal de Barañáin, que conducía el coche patrulla hace 15 minutos (a las 01:00 horas del lunes 16 de septiembre de 2013) por la avenida de Pamplona a la altura del instituto.

DEAR AGENTE:

Tengo dos perros, uno, “Txiki” pesa 6 kilos, tiene 14 años y está medio sordo y medio ciego. Sigue mi silueta y nunca jamás lo despisto a más de tres metros de mí. Soy sus sentidos y él lo sabe. El otro, “Torpe”, tiene 11 años y pesa 4 kilos. No se separa de su hermano mayor ni para mear, de hecho mea siempre donde haya meado antes el otro. De mí tampoco se separa.

Tengo unos horarios inusuales, y llevo diez años sacando entre semana a mis perrillos a hacer la última cosica del día entre la una y las cinco de la madrugada normalmente.

Llueva, nieve, tenga fiebre, y nunca me ve nadie, bajo cualquier circunstancia, recojo sistemáticamente, aunque se oculten entre la más tupida hojarasca otoñal, los excrementos de mis compañeros de fatigas y alegrías. Aunque sólo fuera por no pisarlos nosotros al día siguiente (que no es por eso, pero algun@ se lo podría aplicar) los recojo, siempre.

Eso sí, cuando estoy en una zona en la que controlo el perímetro con holgura y puedo reaccionar a tiempo si viene alguien andando o en bici, sin casas ni portales, los suelto. Así llevo haciéndolo con Txiki los 14 años que lleva conmigo, en decenas y decenas de ciudades y pueblos de todas España, y jamás aconteció nada. Jamás. Los únicos altercados que he vivido con mi perro han sido llevándolo atado y al acercarse algún otro perro suelto cuyo dueño no ha tenido las mismas precauciones que tomo siempre yo.

Diez años patrullando de madrugada Barañáin, unas veces por el lago, otras hasta Mendebaldea, otras… Bueno, el caso es que me he cruzado hasta la saciedad con patrullas, nos hemos saludado, he llamado si encontraba una ventanilla de coche abierta, si veía algo raro o sospechoso, si había un borracho inconsciente en un banco o cristales en el suelo del parque infantil. He visto coches por nuestras calles a velocidades que serían delito en un Pit Lane, he visto conductores con la “L” y ebrios hasta las cejas hacer todo tipo de barbaridades en las rotondas… en fin…

Pues hasta hoy la vida no me había dado la oportunidad de comprobar por primera vez, en persona, cómo un agente muy concreto de nuestra Policía Municipal hace de este en el que vivimos un lugar mucho más seguro.

Hoy sí he podido asistir estupefacto a la rápida intervención de las fuerzas de seguridad para evitar un delito de consecuencias impredecibles.

Ha parado el coche patrulla junto a mí y he intuido torpes gestos en la penumbra del interior del vehículo. Presto me he acercado a ellos entendiendo que algo ocurría. Es entonces, y no antes, cuando ha bajado por fin la ventanilla y me ha espetado ante mi asombro mayúsculo: “Los perros atados”.
He mirado sorprendido a mi alrededor. Nada por aquí, nada por allí… Vacío abisal.
He amagado una respuesta/explicación: “Bueno, como no hay nadie los he soltado para que caguen a gusto…” y he sido obtusamente interrumpido con una repetición de entonación robótica: “Los perros atados”

Mi pregunta es: ¿Era imprescindible, dadas las circunstancias, parar el coche para darme esa indicación? Y si la respuesta fuera sí…: ¿Eso desautoriza a todas las patrullas, decenas y decenas, que me he cruzado en todos estos años y que no han tenido ese proceder en idénticas circunstancias y lugar?

Al parecer la dura preparación y la singular agudeza del agente han hecho un inmediato y profundo análisis de la situación y ha llegado a la rotunda conclusión de que dos perros muy pequeños, paseando literalmente pegados a su amo (el cual portaba una peligrosa bolsa blanca rellena de caca), en la madrugada del domingo al lunes, por una zona donde no había nadie en un kilómetro a la redonda como poco, suponían un peligro para la seguridad de tod@s.

El agente habrá deducido, supongo, que desconozco la normativa en lo que atañe a cómo se deben de llevar las mascotas por la calle, deducción a la que habrá llegado atendiendo al peligro inminente que suponía nuestra perversa presencia y a mi manifiesta falta de consideración para con toda la gente que NO estaba allí en ese momento… Einh?! … llevando a esos animales, hijos del averno, sueltos y sin castigo.

Todavía no sé cómo he podido cometer esa vileza contra la sociedad, y estoy sincera y profundamente avergonzado y arrepentido por haber puesto en peligro a la población que, ignorantes de lo que estaba ocurriendo, descansaban inocentes y confiados en sus casas y camas…. Noooooo!!!!!!  Me solivianto sólo de imaginarlo!

Gracias señor agente por ilustrarme, por iluminarme, y gracias también por hacerme ver mi desconsideración así como por mostrarme su eficacia y funcionalidad incorruptibles dignas de todo elogio.

Visto mi imperdonable error… estoy planteándome también ponerles bozal a “Txiki” y a “Torpe” y llevarlos sedados, no siendo que en un ataque de enajenación se abalancen contra un árbol desprevenido mordiéndolo hasta abatirlo sobre un coche, el cual comenzaría lógicamente a arder provocando un “efecto dominó” de coche en coche hasta alcanzar así la llamas los edificios, devastando así Barañáin y probablemente también Pamplona. El resto ya lo conocemos, gente saltando por las ventanas, niños llorando… lo típico. Un desastre.

Hoy Barañáin es un lugar más seguro gracias a la profesionalidad, el criterio y el sentido de la ley de nuestro agente más aguerrido, ejemplo de compromiso y de capacidad de discernimiento.

Yo lo propondría para que le pongan una medalla.

DEAR AGENTE, GRACIAS!

Pd: Si no es por él… no vuelvo a casa con esta mala sangre que me hierve y me envenena.

Pd2: Ya puestos, creo que no estaría de más, en un caso como este, sacar las porras y la pistola de descargas eléctricas para reducir a cualquier anciano que lleve a su “chucho” suelto por el pueblo. Nos evitaríamos discusiones y malentendidos. Ya ves, yo ahora no hubiera podido escribir todo esto gracias a los temblores y taquicardias residuales…. pensadlo.

Pd3: Si yo fuera policía municipal este tipo de actuaciones de un compañero, no sólo innecesarias sino también contraproducentes, me avergonzarían. ¿Para eso patrulláis de madrugada? ¿Para eso?

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